El té verde es conocido por sus numerosos beneficios para la salud, principalmente debido a su alto contenido en antioxidantes, que protegen al cuerpo contra los daños causados por los radicales libres. Estas propiedades antioxidantes se asocian con una reducción significativa del riesgo de padecer enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiovasculares.
El té verde es rico en catequinas, especialmente epigalocatequina galato (EGCG), un compuesto bioactivo que actúa como un potente antioxidante. Según un estudio publicado en el Journal of Nutritional Biochemistry, el EGCG puede inhibir el crecimiento de células cancerosas y proteger el ADN celular del daño oxidativo . Además, los antioxidantes presentes en el té verde ayudan a retrasar o inhibir el desarrollo de enfermedades cardíacas, promueven la función inmunológica y pueden retrasar el proceso de envejecimiento .
El consumo regular de té verde está relacionado con una disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un meta-análisis publicado en el Journal of the American Heart Association encontró que las personas que consumen al menos tres tazas de té verde al día tienen un riesgo 2% menor de sufrir un accidente cerebrovascular en comparación con aquellos que beben menos de una taza diaria . Asimismo, su ingesta regular puede contribuir a la reducción de la presión arterial alta
El té verde también posee propiedades antivirales, que pueden beneficiar a pacientes con trastornos infecciosos, incluido el COVID-19. Un estudio publicado en Frontiers in Microbiology indicó que el té verde tiene capacidades inmunomoduladoras que podrían reforzar la respuesta inmune del organismo frente a infecciones virales . Sin embargo, es necesario continuar investigando para entender completamente los mecanismos detrás de estos efectos
El EGCG del té verde también se asocia con propiedades antiinflamatorias. Investigaciones publicadas en el International Journal of Molecular Sciences sugieren que el consumo de té verde puede mitigar los efectos inflamatorios, como el daño pulmonar asociado a la cirugía cardíaca o la inflamación crónica .
El consumo de EGCG ha demostrado mejorar el rendimiento cognitivo, aumentar la sensibilidad a la insulina y reducir la formación de placas amiloides cerebrales, factores relacionados con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Según un estudio publicado en Alzheimer’s Research & Therapy, estos efectos se deben a la capacidad del té verde para reducir la neuroinflamación y prevenir neuropatologías .
- Journal of Nutritional Biochemistry
- Journal of the American Heart Association
- Frontiers in Microbiology
- International Journal of Molecular Sciences
- Alzheimer’s Research & Therapy